Entre sombrillas y chiringuitos: Vuelve LaLiga

En pleno verano, cuando el calor más aprieta y los españoles estamos en la playa o en las fiestas del pueblo, los jugadores vuelven a vestirse de corto para dar comienzo a una nueva temporada: nuevos fichajes, nuevos objetivos, nuevos equipos… pero los mismos aficionados.

Las primeras jornadas se sienten anticlimáticas para el hincha, que tiene su cabeza, cuerpo y alma en otros menesteres, pero la realidad del fútbol moderno se impone y los puntos cuentan igual para el objetivo final. Y ese objetivo es muy diferente para unos y otros.


La cima, para dos y medio

El nuevo Real Madrid de Xabi Alonso y el Barcelona de Flick y Lamine están destinados a repartirse la gloria… o al menos eso dicta la lógica de los últimos años. Cada vez es más difícil que otro equipo levante el trofeo, pero esa pequeña rendija siempre queda abierta.

Por su parte, el Atlético de Madrid, eterno tercero en discordia, volverá con la “falsa humildad” que tanto le gusta al Cholo: acercarse a los de arriba. Pero ya no cuela. El gasto en fichajes de las últimas temporadas debería obligar a cambiar el discurso victimista por uno ambicioso. La Liga no se pelea desde la grada; se pelea creyendo que puedes ganarla..

«Real Madrid Barcelona lucharán por un título de liga que cada año es más difícil que sea levantado por otro equipo»

Europa se vende cara

El Athletic regresa con la moral por las nubes, pero el calendario es cruel: tres competiciones pueden desgastar hasta a San Mamés.

En Donosti, la Real Sociedad pierde a su metrónomo, Zubimendi, y en Villarreal se han quedado sin la chispa de Baena. El Betis ve cómo se marchan Anthony y Jesús Rodríguez, su magia verdiblanca, mientras el Celta despide a Fer López, un diamante de la cantera que brillaba con luz propia. Todos quieren Europa, pero este año la entrada parece costar más que nunca.

Aguantar el chaparrón

La situación es todavía más dramática por el Sánchez Pizjuan, donde el Sevilla tan solo ha conseguido inscribir hasta la fecha a 12 jugadores. Tampoco en Mestalla están para tirar cohetes, aunque allí el problema es de alma: un club que lleva años mirando más a la calculadora que al césped.

Ambos empiezan la temporada con más preguntas que respuestas, y con la sensación de que el paraguas no va a ser suficiente para la tormenta que se avecina.

Las sorpresas

Osasuna estrena a Alessio Lisci, el italiano que hizo soñar al Mirandés la pasada campaña. Su reto es plantar cara en Primera sin perder el toque valiente. Mallorca, Espanyol y Rayo también llegan con promesas de buen juego y alguna bala en la recámara para incomodar a los grandes.

El barro

Aquí no hay glamour, pero sí supervivencia. Oviedo, Levante y Elche, recién ascendidos, ya saben que su Liga empieza en agosto. Les acompañan Girona, Getafe y Alavés, equipos que conocen bien el oficio de sudar cada punto. El barro es traicionero: un par de tropiezos y el agua llega al cuello.

Cuando en mayo miremos atrás, estos primeros puntos de agosto, jugados entre sombrillas y botellines, pesarán tanto como los de primavera. Así es el fútbol moderno: no espera a que vuelvas de vacaciones.