La Selección Española ha vuelto a demostrar que ahora mismo no tiene rival en Europa. Dos partidos, dos exhibiciones. Bulgaria primero y Turquía después han sido víctimas de una España arrolladora, que combina hambre, talento y una idea de juego que se ha asentado como nunca desde la llegada de Luis de la Fuente.
De equipo prometedor a realidad aplastante
Durante años, España ha vivido entre dudas, con selecciones plagadas de talento pero sin el colmillo que se necesita en las grandes citas. Eso se ha terminado. Hoy la Roja es una apisonadora que no solo gana, sino que pasa por encima del rival. El bloque funciona, la defensa transmite seguridad y el centro del campo, con Rodrigo y Pedri a los mandos, recuerda a los mejores tiempos. Arriba, el talento de Lamine Yamal y Nico Williams se encargan de destrozar las defensas para que Oyarzabal se mantenga fiel a su cita con el gol.
El rival que nadie quiere
Ni Francia, ni Inglaterra, ni Alemania muestran ahora mismo la solidez y el fútbol que desprende España. A diferencia de otras selecciones, la Roja combina juventud y experiencia con una naturalidad que asusta. Los jóvenes, como Huijsen y Lamine, se han integrado con descaro y los veteranos, como Carvajal, aportan oficio y jerarquía. El resultado es un equipo completo, que presiona, que corre y que juega con una confianza que contagia.
Favorita al Mundial
Queda camino por recorrer, pero si el Mundial empezara mañana, España sería la gran favorita. No hay rival que muestre un nivel de juego tan sostenido ni un bloque tan sólido. La Roja ya no se conforma con competir: quiere dominar.
El fútbol es imprevisible, lo sabemos. Pero lo que está construyendo esta España invita a soñar. Y a día de hoy, ni Francia ni Argentina. España es la principal candidata a levantar la Copa del Mundo.

